Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida.

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos:

¿Quién soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso, extraordinario?

Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo?

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sábado, 16 de abril de 2011

El raton del campo y el raton de la ciudad de esopo

El ratón de la ciudad invita un día al del campo a acompañarle a la casa donde vive para impresionarle. 
Allí le introduce en la despensa llena de las mejores viandas (queso, miel, panceta, etc) pero apenas han empezado a degustarlas cuando unos gatos irrumpen en la habitación poniendo en fuga a ambos ratones. Asustado por la experiencia el ratón campestre decide volver a su madriguera renunciando a las riquezas con riesgo que le ofrecen y expresando así la moraleja de la historia: "más vale una vida modesta en paz y sosiego que todo el lujo del mundo con peligros y preocupaciones".

El granjero y la vivora de esopo



En ella un granjero al pasear por el bosque en invierno encuentra una víbora moribunda a causa del frío. Éste se apiada de ella y decide llevarla a su casa para que se reponga. La ubica junto al fuego y el hijo del granjero la adopta como mascota. Al sentirse revivir con el calor la víbora ataca y trata de morder al hijo. El granjero interviene a tiempo y mata a la alimaña.
La moraleja de la historia es que "de nada sirve hacer el bien con quien solo están predispuestos a devolverte el mal": No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen (Mateo 7:6